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Repartir el pastel

Colaboración de @avestruzeterea

Muchos de ustedes han visto el meme en donde, para todo problema, alguien dice que la solución es acabar con la corrupción. No importa la pregunta, no importa el tema: la clave es acabar con la corrupción.

Y es que México en realidad no es un país pobre, sino uno extraordinariamente rico, se suele escuchar. Solo que de ese pastel salen la Casa Blanca de EPN, y la de Malinalco de Videgaray. Sale para darle contratos a HIGA y a OHL y a San Román y a Odebrecht. Sale para carreteras con sobreprecios y socavones. Sale para gastos superfluos, turismo legislativo, ranchos de un Duarte, ranchos del otro Duarte, terrenos para la mamá de Borge… miles, miles de millones desperdiciados.

El 99% de los mexicanos queremos terminar con esa corrupción. Incluso los votantes de Meade, en su mayoría. Diferimos si eso se arregla con el ejemplo, o con instituciones; si el  fiscal que combata la corrupción sea sugerido por el presidente o no, si hay que irse por maximizar penas o minimizar impunidad o amputar manos o una combinación.

AMLO llegó a una cifra y tiene un diagnóstico. Todos los males de México pasan por la corrupción. Aviones presidenciales que no los tiene ni Obama, pensiones a expresidentes, vida faraónica en Los Pinos… en fin, ya le puso número a la casa: Quinientos mil millones de pesos. Eso es lo que hoy se roban, y él lo va a recuperar todo. Año con año sobrará del presupuesto esa cantidad y asunto arreglado, ¿verdad?

Vamos a imaginar que AMLO tiene razón en todo. Sí, son $500,000,000,000. Se pueden ahorrar cada año. Como él va a dar el ejemplo y las escaleras se barren de arriba hacia abajo, no se va a gastar dinero extra en prevenir la corrupción. El ejemplo basta. Y no se va a generar un solo caso de corrupción nuevo. Ni uno. Las finísimas personas que acompañan a AMLO, que han sido corruptas desde hace décadas, serán salvas. Por último, pensemos que el costo de redistribuir esos recursos es cero.

Tendremos entonces un 2019 con corrupción cero, con ahorros por quinientos mil millones de pesos, con gasto adicional en combate a la corrupción cero y costo por redistribución cero. Casi el Paraíso (ese nombre me gusta para novela mexicana).

Eso probaría el punto de AMLO y de muchos de sus votantes: México es un pastel de buen tamaño pero mal repartido. Pero sonrían: juntos haremos historia.

Entonces en el 2020 AMLO toma los ahorros de 2019, los reparte entre todos (no solo a los unos cuántos, no solo a la mafia del poder) y asunto arreglado.

Hagamos cuentas del paraíso al que llegaríamos y preparémonos para administrar la abundancia: quinientos mil millones divididos entre los mexicanos dividido entre los días que tiene 2020 llegamos a una fortuna. Imaginen, partimos de QUINIENTOS MIL MILLONES DE PESOS.

Así, en un día de fiesta nacional, a partir del 1 de enero de 2020 todos los mexicanos podrían pasar diariamente por sus… por sus… ah, caray. Por sus  $10.84.

Yo prefiero que esos casi once pesos al día estén en manos de todos y no de los políticos corruptos, sus familias y prestanombres. Prefiero que cada uno los use en lo que necesite a que se vaya en gastos suntuosos. Pero no nos engañemos en el diagnóstico: si llevas la corrupción cuantificada por AMLO a cero, agregas corrupción cero, agregas costo de vigilancia cero y redistribuyes con costo cero, de todos modos el pastel no es suficiente.

Para que el pastel crezca debe haber inversión privada. De empresarios de todo tipo: extranjeros, mexicanos billonarios, empresarios grandes, empresarios medianos, empresarios pequeños, empresarios micro, cooperativas… de todo tipo. No nos engañemos con recetas fáciles. No basta con vender el avión y mudarse a Palacio Nacional y quitar la peluquería de la Cámara de Diputados.

Cuando empezamos a conocer los innumerables escándalos de corrupción de este sexenio, el PRI guardó silencio. Lo van a pagar perdiendo el poder federal. El PAN tuvo un papel lamentable: guardó durante años un silencio cómplice que hoy le podemos reprochar a Anaya, que ya habla de castigar ese pasado pero cuando era presente no se le escuchó tanta enjundia.

Toda iniciativa sensata contra la corrupción y el despilfarro será bienvenida por mí. Como he comentado antes, creo más en las recetas que pasan por instituciones y contrapesos que las que pasan por caudillos. Pero siendo lacerante el tema de la corrupción, no es la solución a todo ni siquiera con las cuentas más alegres.

Si sobreestimas el poder de una aspirina, no lograrás curar al paciente.

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