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El país de la simulación

Por @almondfernandez

Representar algo, fingiendo o imitando lo que no es, define el diccionario de la Real Academia Española como simulación.

Así es, vivimos en el país de la simulación donde a todos los niveles, ciudadanos comunes, funcionarios, servidores públicos ejercen el arte de simular que cumplen a cabalidad las funciones para las que fueron contratados.

Si acudes a un hospital público como derechohabiente, servicio que dadas tus contribuciones, mediante el descuento a tu ya castigado salario hoy de ochenta pesotes, siempre ocurre que no hay medicamento, falta instrumental, tal o cual aparato no funciona; eso sin mencionar que el personal  muy a menudo está almorzando o de mal humor. Pero eso sí, simulando que todo lo tienen bajo control.

Por otra parte la policía , gendarmería o como quiera llamarse la entidad encargada de la seguridad, a lo largo y ancho de nuestro país vigila y preserva nuestra integridad pese a que las cifras digan que este 2017 ha sido el año más violento desde que la violencia e inseguridad comenzó a medirse.

Y qué decir de la inmensa cantidad de participantes en nuestra educación, pasando por el personal administrativo de la Secretaría de Educación Pública, alumnos y padres de familia que simulan que trabajan en pro de la educación de nuestros habitantes, se rasgan las vestiduras con la creación de la reforma educativa, ésa que nos ha costado millones de pesos a los contribuyentes, de la que se burlan los alumnos y a la que le sacan la vuelta los maestros.

Docentes frente a grupos dirigen en muchos casos con los conocimientos mínimos sobre el tema y envían a los niños y jóvenes a investigar en Wikipedia; más que por ser lo óptimo, por la apatía que implica para ellos desarrollar el tema.

Sigan simulando que no hay dinero para demoler, dar mantenimiento o reconstruir inmuebles afectados luego del 19 de septiembre, cuando el mundo entero sabe que no solo sí hay dinero propio además de las donaciones que recibimos de diferentes latitudes.

Y también tú como ciudadano sigue quejándote de nuestra situación, comprando cosas robadas, pasándote sin pagar en el transporte, pagando mordidas por verificar, simula que todo es color de rosa al igual que los que nos gobiernan; que en plena simulación ya no encuentran a quien culpar de sus superficiales y absurdas políticas.

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